jueves, 22 de octubre de 2009

¿Cómo degustar un buen vino?

Para disfrutar plenamente una copa de vino le recomiendo tres requisitos. El primero escoger el más adecuado en función de menú y de los gustos personales, el segundo servirlo como se debe y tercero tiempo suficiente para saborearlo. Servir el vino requiere de amor y cuidado.

Descorche la botella sin movimientos bruscos y sin girar la botella, siga los siguientes pasos: procure cortar la cápsula de plomo o plástico por debajo del anillo del gollete de la botella; seque con un paño limpio el borde superior del cuello, se evitara que pequeñas partículas de plomo caigan en la copa. Introduzca el saca-corchos hasta atravesar casi completamente el corcho, recuerde que es el saca-corchos que debe girar no la botella. Sin brusquedad pero firmemente saque el corcho, hay que evitar que se rompa el corcho.

Le aconsejo limpiar la boca de la botella de posibles partículas, lo puede hacer con una servilleta o vaciando un poco en una copa. Es muy importante ver y oler el corcho, si desprende un olor ácido que no corresponde al vino, si el corcho salió fácilmente, o tiene cristales blancos, puede que su estado de conservación no sea el óptimo. En ese caso es preferible que lo pruebe antes de ofrecerlo a los demás, en algunas ocasiones con dejarlo respirar un buen rato o decantarlo se compone, si este no es el caso, utilícelo en un vinagre que será de la mejor calidad.

Después de descorchado no agite la botella y déjelo reposar destapado un buen rato, si su vino tiene más de seis años le aconsejo poner la botella en una canastilla o articulo especial para servir para que se mantenga recostada y así para evitar remover los posos, el sedimento que se forman al fondo inevitablemente de una crianza prolongada. Los de menos de seis años, se pueden dejar de pie honorosamente erguidos en la mesa.

La temperatura es fundamental, beber el vino en su punto adecuado de temperatura hace un mejor vino. Los vinos blancos, rosados y espumosos se sirven fríos, pero no helados. La temperatura idónea oscila entre los 6 y 10 º C por lo que se recomienda conservar la botella, ya descorchada a esa temperatura, en una cubierta especial o simplemente en una hielera con agua y hielo. El criterio básico es que cuanto más dulce sea el vino, más frío requiere. Según esta norma: el Moscatel a 5º C, blancos Champagne y Cavas a 7 º C. Los rosados y blancos de más cuerpo a 9º C.

Los vinos tintos se sirven a una temperatura ambiente que no supere los 15º C. A los jóvenes tintos y claretes 13º C. Es delicioso un vino tinto joven fresco como el Beaujolais Primeur-Nouveau recién salido en la tercera semana de noviembre de cada año. Una regla básica muy importante es no exponer los vinos a cambios bruscos de temperatura, ni para enfriar ni para calentar. Tan aberrante es poner la Champagne o Cava en el congelador, como poner un tinto cerca de la estufa o la chimenea.

Al vino se le disfruta con la vista por su color y textura, por su olfato por su aroma y con la boca, por sus diferentes sabores a su paso por ella, por eso se debe de servir en copas de cristal incoloro y transparente que permita la perfecta visión del vino, en algunas ocasiones no permitimos el lujo de tomar el vino blanco en copas de color vinos de la Alsacia o del Rhin.

Las copas deben estar limpias y secas, no las lave con detergente. El vino se sirve a menos de la mitad de la copa para que esté en contacto con el aire y al degustarlo lleguen sus aromas a la nariz del degustador. Cada vino debe de tomarse en determinada copa, espumosos, en flautas, o tulipa; "el catavinos" para el Jerez. Los blancos y tintos en copa de "globo, balón o Burdeos", las blancas son más pequeñas que las del tinto.


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